La fauna de mi mente.

Dentro de mi conviven múltiples personalidades. Todas ellas a veces se despiertan y se muestran a los demás, otras se repliegan y descansan, esperando el momento indicado para salir al mundo. Me gusta identificarlas con algún animal, darles entidad, un rostro, un cuerpo y claro su personalidad correspondiente.

Esta la Creativa, que no para un segundo de pensar ideas y proyectos, siempre en movimiento, por eso me recuerda a un picaflor que busca incesantemente flores vistosas y coloridas, como las ideas, para saciar su sed con el dulce néctar.

También existe la Tímida, mucho más silenciosa y observadora que la anterior. Esta atenta a todo lo que sucede alrededor, pero se mantiene aparte, como un halcón que vigila desde lo alto todo su entorno.

A veces predomina la Reflexiva, que analiza con cuidado cada detalle de la vida, lo que hacemos y lo que no, el futuro, nuestras actitudes, y las de los demás.. porque también gusta de ser una buena oyente de los problemas de los demás, para tratar de dar su opinión y ayudar. Ella se me representa como una gran lechuza, ya que en algunos dibujos infantiles la lechuza figura como un sabio, como el anciano que da consejos en el bosque.

Una de las que más adoro es la protectora, la que cuida y disfruta de la familia y los amigos. Muy fiel a estos afectos, los cuida celosamente.. a veces en silencio o a veces con acciones. Me recuerda mucho a las hembras de elefante, las matriarcas de la manada.

Hasta ahora parece que son todas dulces y bondadosas, sin embargo también existen algunas más Oscuras, que por suerte hace rato que están dormidas y ocultas. Se podría representar como una hiena o algún otro carroñero, alimentándose y sobreviviendo gracias a los restos de alegría de las demás. Su estrategia es dividirlas, las rodea con un manto negro volviendo al resto de las personalidades vulnerables a su ataque. Cuando aparece todo se vuelve oscuro, pero tenemos una estrategia y es la unión. Todas las personalidades buenas y alegres se unen y piden ayuda, alguien que las rescate, que les tire una soga o pegue un buen gruñido para espantar a las carroñeras, las asuste y vuelvan a su cueva para no molestar mas.

Luego recuerdo otra, una que también aprecio pero que a veces está mal vista, la Solitaria. Ella disfruta de estar en silencio, sola con sus pensamientos y su territorio, sin que nadie la moleste ni ella moleste a nadie. Me recuerda mucho a un felino, a un gran tigre.